23 de septiembre de 2009

Preparación del Camino de Santiago 1

¡¡¡¡Muy buenas a todos!!!!

Os voy a hablar de un tema que nunca os he hablado hasta ahora a nadie, porque en verdad no es que me guste mucho: El Camino de Santiago (no me lo creo ni yo xD). Quería abrir una serie de entradas sobre esta temática para ayudaros un poco a todos los que os estáis planteando la posibilidad de hacer el próximo verano el Camino de Santiago.

Si finalmente lo hacéis, aquí teneís una serie de consejos sobre mi propia experiencia. Si no lo hacéis, aquí quedan mis recomendaciones por los siglos de los siglos, hasta que lo hagáis.

Y la lección de hoy va a tratar sobre: los materiales. Tomad lápiz y papel y prestad atención.

Una de las cosas que sorprende del Camino es precisamente las pocas cosas que se lleva una y de las que te vales para vivir durante X días. Eso te ayuda a darte cuenta de todas las cosas que en el día a día nos parecen imprescindibles, pero luego vemos que podemos vivir con mucho menos.

Para seguir un cierto orden, empezaré de los pies hasta la cabeza.

1. El calzado: se trata de una opción muy personal y depende de los gustos de cada uno. Hay quien prefiere hacerlo con los típicos "tenis" de toda la vida, o bien hacerlo con botas de senderismo. Las ventajas e inconvenientes vienen por ambos lados. Desde mi punto de vista, los tenis resultan más cómodos, ligeros y transpirables. Sin embargo, si llueven te calan hasta los huesos. Por su parte, las botas de senderismo, suelen hacer más rozaduras y ampollas, son menos transpirables, pero si llueve no cala, con las ventajas que eso conlleva. Yo las hice con tenis, sofi con botas y a los dos nos fue bien.

2. Los calcetines: existen unos calcetines especiales de Quechua anti ampollas, que no tienen costuras, con lo cual el riesgo de que se te arruge la piel del pie es menor. Por supuesto que también cuenta el que cuando te pongas los calcetines, procures que no se hagan arrugas.

3. Pantalones: si se hace en verano, basta con llevar un par de ellos cortos y uno largo, pero desmontable.

4. Ropa interior: también basta con tres juegos.

5. Camisetas: con otras tres también vale. Se recomienda que sean transpirables y cómodas.

6. Sudadera o polar: vale con llevar uno, puesto que por las mañanas, si se sale a andar temprano, hace bastante fresquete.

7. Linterna frontal: de las que se sujetan a la frente con una cinta elástica. Facilita mucho la labor de andar por las mañanas en la oscuridad y manejarte en los albergues de noche o al levantarse, cuando están las luces apagadas y la gente dormida.

8. Gorrito/sombrero: para protegerte del sol.

9. Bastones para apoyarte: ayudan mucho a llevar el ritmo de la marcha y para tener un punto de apoyo más en las subidas y en los descensos. Hay dos opciones: bastones deportivos, son baratos, ligeros y fáciles de llevar o bien un bastón de madera para los más nostálgicos.

10. La mochila: es esencial la elección de una buena mochila. Ésta debe sujetarse bien a la espalda y tener abrazaderas para atarla por la cintura o evitar que todo el peso recaiga sobre los hombros. También se recomienda que tenga un compartimento inferior independiente del resto de la mochila, para poder meter el saco de dormir y acceder a él sin tener que desmontar la maleta entera. Con una mochila de unos 40l. hay de sobra.

11. Ducha: lo habitual. Chanclas, gel, champú, toalla (ya conocéis las modelo "bayeta" del Decathlon), desodorante (se agradece) y las cositas que necesiten las niñas xD.

12. Para lavar la ropa: basta con llevar un jabón lagarto de los de toda la vida y dura para todo el camino. También hay que llevar pinzas de la ropa para tender e imperdibles (si no se seca la ropa, ésta tendrá que ir enganchada de la maleta a la vista de todos).

13. Rollo de papel higiénico: por si las moscas.

14. Mini botiquín: para poder pincharos ampollas y haceros pequeñas curas.

15. Esterilla: por si hubiera que dormir en el pabellón.

16. Saco de dormir.

17. Cosas personales: boli y papel por si queréis escribir lo que vais viviendo, un libro....

18. Cámara de fotos y móvil (por lo que pueda pasar).

Una última regla: la regla general es que el peso total de la mochila no podrá ser superior del 10% del peso corporal del peregrino.

Creo que por ahora esto es todo. Si se me hubiera olvidado algo, editaré y lo incluiré.

Próximamente: albergues, etapas, credenciales...

¡Buen Camino!

16 de septiembre de 2009

Salmo 138

Este Salmo lo rezamos la noche en que llegamos a Santiago de Compostela, en una convivencia que se realiza en la Capilla del Pilar, para todos los peregrinos que desean compartir su experiencia. Me dijo mucho en aquél momento y me lo sigue diciendo:

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: "que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí",
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.


Dos oraciones

Sigue confiando.

¿ Por qué te confundes y agitas antes los problemas de la vida? Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo irá mejor.

Cuando te abandones en Mí, todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra tus ojos del alma y dime con calma: JESÚS YO EN TI CONFÍO. Evita las preocupaciones y angustias, y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después. No me estropees mis planes, queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser Dios y actuar con libertad. Abandónate confiadamente en Mí. Reposa en Mí y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente: JESÚS, YO CONFÍO EN TI.

Lo que mas daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas, y querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me dices: Jesús yo confío en Tí, no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, yo te amo. Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando.

Cierra los ojos del alma y confía. Continúa diciendo a toda hora: JESÚS, YO CONFÍO EN TI. Necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles. Las fuerzas de la oscuridad quieren eso: agitarte, angustiarte, quitarte la paz. Confía solo en Mí. Así que no te preocupes; echa en Mí todas tus angustias y duerme tranquilamente. Dime siempre: JESÚS, YO CONFÍO EN TÍ, y verás grandes milagros. Te lo prometo por mi amor.

(Una religiosa contemplativa)


He pedido a Dios la salud, para poder hacer grandes cosas
y se me ha dado la enfermedad para hacerlas mejor.

He pedido la riqueza para ser feliz,
y se me ha dado la pobreza para ser sabio.

He pedido la prudencia para ser elogiado de los hombres,
y se me ha dado la fragilidad, para sentir la necesidad de Dios.

He pedido todas las cosas para poder gozar de la vida
y se me ha dado la vida para poder gozar de todas las cosas.

No he obtenido nada de lo que había pedido
pero he obtenido todo lo que había creado.

Por ello, soy entre todos los hombres,
el más feliz complacido.

Henry Viscardy.

14 de septiembre de 2009

Otro año por delante

De nuevo se me presenta todo un año por delante. Llevo pensando unos días que, al menos en mi caso, el verdadero cambio de año tiene lugar tras las vacaciones de verano. En verdad, siempre ha sido así: cuando estamos en el Colegio, el fin de las vacaciones marca un nuevo inicio del curso escolar, lo mismo que en la Universidad. También en el ámbito profesional, el año comienza a la vuelta de las vacaciones.

Igualmente, es tras las vacaciones de verano cuando vienen los objetivos, cuando, tras recargar las pilas, tenemos una visión más objetiva de lo que ha sido el año anteior y nos hacemos las intenciones para el curso que entra.

Para este año, no se me plantean a priori, grandes diferencias con respecto al año anterior. Continúo en el trabajo, continúo con las oposiciones, continúo con mi Cofradía... Sin embargo, este año tengo una intención especial: tengo que creerme de veras que me estoy preparando unas oposiciones y que soy capaz de lograr sacármelas. No sé explicarlo muy bien, pero es como si e laño anterior, hubiera algo dentro de mi que de antemano me dijera que no iba a salir bien el experimento.

Sin embargo, este año, las sensación es la contraria: siento que tengo al alcance de mi mano el lograr una plaza. Los motivos no los tengo muy claros. Pero soy así: muchas veces me mueven las intuiciones, más que la razón. Quizás sea porque voy a empezar a estudiar antes, quizás porque, reconociéndome incapaz de hacerlo yo solo, me he apuntado a una academia a recibir ayuda, quizás porque espero alcanzar ese punto extra de sacrificio que el año pasado me faltó, quizás...

Sea como fuere, sigo firme en mis creencias y mis convicciones. Sé que es el camino que he de seguir, sé que es lo que necesito para mi vida, sé que es cuestión de tiempo el lograrlo y sé que me sentiré inmensamente feliz cuando lo logre.

También me "pesa" algo la responsabilidad. Sé que no debo cargarme más de la cuenta, pero no quiero volver a decepcionar a los que me ayudan, no quiero que el dinero de la academia sea dinero tirado a la basura, no quiero decepcionarme a mi mismo y verme un año más anclado sin avanzar... No obstante, espero que la ilusión y las ganas atenúen esa pequeña carga, haciéndola ligera y transformándola en motivación. Y que llegado el momento, lejano aún pero cierto en el tiempo, sea capaz demostrarme a mi mismo que no estoy en el camino equivocado, que estoy haciendo lo que debía y que lo que logra habrá sido por mi esfuerzo, por mi trabajo y por mi sacrificio.

Así que ya, me queda ponerme las pilas, tener fe ciega y avanzar poco a poco por el sinuoso camino de las oposiciones.


30 de mayo de 2009

Dos caminos

Anoche me llamó soberanamente la atención el programa Callejeros de Cuatro. En esta edición, la reportera se dedicaba durante 21 días a ponerse en forma, por medio del ejercicio físico, a la vez que investigaba y se adentraba en otras "formas" de lograr la "figura ideal".

Pues bien, una de las familias del otro bando, de los que empleaban "otras formas" me resultó verdaderamente lamentable. Responden al esterotipo de personas adineradas, sin nada por lo que preocuparse, que a la hora de lograr las cosas acudían al camino más fácil con total desprecio de su propia integridad física, con tal de obtener los resultados fijados.

En cuestión, encontramos a una madre que se había sometido a casi una decena de intervenciones si bien me llamó especialmente la atención el hijo que, sin haber cumplido aún los treinta, llevaba 4 operaciones, con proyectos de adentrarse en alguna más.

Pues bien, este "perla", podría ser calificado como una verdadera consecuencia de la sociedad de la imagen, de esa sociedad que te impone el deber de tener una cara "guapa" y un irrisorio porcentaje de grasa corporal. Pero lo que más me dio pena de este personaje, era el total desprecio que manifestó hacia aquellas personas que se cruzaba por la calle y que no entraban dentro de su rango de "guapos", llegando más o menos a afirmar que era muy desagradable tener que cruzarse por la calle con gente con kilos de más y que no se cuidaba conforme él piensa que debe hacerse.

En primer lugar, creo que este señorito no se ha llegado a plantear en sus casi treinta años de vida, que la inmensa mayoría de las personas, esas a las que él califica como desagradables, tienen objetivos y metas más importantes y nobles para su vida que la de tener unos mofletes neumáticos o una ceja estilo Mr. Bean. Formar una familia, tener tus hijos, luchar por un trabajo digno y suficiente... entre otros objetivos, no son ambiciones de la suficiente entidad como para que el pobre muchacho pueda comprender que, en el intento de lograr todas esas cosas, a la gente no le suele quedar tiempo para pensar en pinchazos, siliconas, botox y demás pamplinadas.

Pero es más, es que, lógicamente, este señorito se inserta igualmente en el grupo de personas que logran las cosas a golpe de dinero y no de esfuerzo y sacrificio. Quizás, en buena medida, no tenga la culpa si desde que era pequeño a la madre ya la preocupaba el volumen de los mofletes de su hijo o el número de mollitas que le sobresalían a su bebé. Si un niño sólo ha visto en su casa que las cosas hay que lograrlas por la vía rápida y fácil del dinero, no se puede pretender que con casi treinta, se proponga conseguir algo con su propio esfuerzo y sudor. No me imagino a este chavalito saliendo a correr de casa a hacer ejercicio (quizás se le pueda descolgar el moflete neumático) o poniendo empeño en estudiar cualquier materia.

Sin embargo, lo que más coraje me da, es que es una persona que, engañada, va a tirar su vida por la borda; va a ser una persona con una coraza exterior, pero vacía en su interior y seguro que va a ser una persona que no va llegar a conocer en su vida lo que significa la satisfacción de un trabajo bien hecho, de un anhelo logrado o de saber que ha aprovechado su vida en algo loable. No, al contrario, es un alma perdida más, que como mucho, traerá otras pocas más al mundo a las que inculcará sus mismos valores.

Por eso hay dos caminos en la vida: el del esfuerzo y sacrificio que viene acompañada por la esperanza y la desbordante alegría de ver cómo logras poco a poco aquello que te propones; y el de la comodidad y la facilidad, que únicamente llevan al inconformismo y a la vaciedad.

Creo que voy a optar por quedarme con mis mollitas y la cara que tengo. Prefiero ser libre y feliz, a un esclavo de un ser superior llamado "sociedad de la imagen". Y al que no le guste, que no mire.

14 de mayo de 2009

De nuevo, el Camino de Santiago

Os enlazo a continuación los tres primeros capítulos de la serie de 6 creados por National Geographic. Iré colgándolos conforme salgan.

¡¡¡Espero que lo disfruteis!!!

Capítulo 1

http://www.terra.tv/templates/channelContents.aspx?channel=2124&contentid=110458

Capítulo 2

http://http//www.terra.tv/templates/channelContents.aspx?channel=2124&contentid=110459

Capítulo 3

http://www.terra.tv/templates/channelContents.aspx?channel=2128&contentid=111639

Capítulo 4

http://www.terra.tv/templates/channelContents.aspx?channel=2128&contentid=111641

13 de mayo de 2009

Las vueltas que da la vida...

Y llegó el día...

El domingo pasado, me enfrenté por primera vez con un examen de las oposiciones. La verdad es que fui muy relajado, muy tranquilo (en la carrera me ponía más nerviosillo), a pesar de ser consciente de ser un novatillo y que no iba muy bien preparado.

Sin embargo, me encontraba tranquilo, esperando a que dieran el pistoletazo de salida para empezar a "pelearme" con el tipo test. Y, en los 45 minutos que nos hicieron esperar hasta poder empezar con el examen, de repente, empecé a hacer un mini repaso de todo lo que me había llevado a encontrarme ahí sentado.

En primer lugar, me acordé de que, siendo pequeño, mi padre siempre me pinchaba con eso de que estudiara derecho (como siempre, los padres barriendo para casa) y de cómo yo (como siempre, los hijos haciendo lo contrario), me negaba en rotundo a ello. La verdad es que no se trata de que hubiera algo me gustara más, quizás se tratara de pura cabezonería.

Mi padre moriría en el año 2.000 y, casualidades de la vida, no sería mucho después cuando tomaría la decisión de estudiar Derecho. No es que me sintiera obligado a darle el gusto a mi padre, sino que verdaderamente empezó a gustarme y sentí que ese era el Camino que tenía que seguir.

Tarde seis años en sacarme la carrera y estaba convencido de que la abogacía era la profesión a la que me quería dedicar. Es más, en abril del 2008 me colegié, he cumplido un año ya de colegiado pero.......... las vueltas que da la vida.

Corría el mes de octubre de 2.008, cuando una tarde, sentado en mi escritorio, sentí una gran inquietud en mi interior. Una inquietud, que me llevó a pensar en que tenía que renunciar a la abogacía y prepararme unas oposiciones. Que tenía que confiar, ser capaz de sacrificarme y luchar por algo a lo que precisamente siempre me había opuesto radicalmente. Sí, es cierto: mi discurso siempre era de tratar primero de ganarme la vida como abogado y, en caso que la cosa no fuera bien, prepararme unas oposiciones. Y... las vueltas que da la vida.

A primeros de Noviembre empezaba ilusionado a estudiar, con la firme convicción de ser el Camino que tenía definitivamente que seguir. La preparación de los exámenes ha tenido sus altibajos: rachas de muchas motivación, rachas de cansancio... pero, lo que nunca he tenido, ha sido dudas de que era eso lo que tenía que hacer.

No tengo la menor duda que esa renuncia a la abogacía y ese anhelo por unas oposiciones, ha sido la forma en la que mi Madre, me ha indicado el Camino a seguir, lo que se reserva para mí. Sí, mi Madre a la que rezo, a la que voy a ver a su Capilla, la Madre que ha cuidado de mi hasta este preciso instante y lo seguirá haciendo...

Quizás por eso, el domingo, sentado en el pupitre, con el examen delante, me encontraba feliz porque, independientemente del resultado del examen, sabía que estaba haciendo "lo correcto".

Por eso, la vida da tantas vueltas, porque nos obcecamos con una idea, con una aspiración, con unos objetivos... que se pueden venir abajo en media hora de una tarde de octubre. Por eso, en esta vida nunca podremos decir de este agua no beberé, porque nunca podremos saber hasta que llegue el momento, qué es lo que se nos va a pedir en cada momento.

Son sentimiento íntimos los que comparto con vosotros. Es como si desnudara una parte de mí. Sin embargo, me parece tan bonito esta experiencia, que creo que merece la pena vencer el miedo al qué dirán y a la vergüenza y compartir esto con todos, para todo aquel a quien pudera ayudar.